Amarme y Amarte

Amarme y Amarte

Hemos visto, escuchado o leído en reiteradas oportunidades, lo importante que es tener nuestra autoestima alta, elevada o sana. Durante años se nos ha enseñado lo vital que es tener aprecio y valor por uno mismo, con el fin de lograr o alcanzar una calidad de vida óptima. En resumen, si tú no estás bien, nada a tu alrededor estará bien.

Sin embargo, en las tres últimas décadas se viene hablando que la autoestima por sí sola, no es  suficiente para que un hombre o una mujer logren alcanzar los peldaños definidos en la pirámide de necesidades por el Sr. Maslow.

¿Qué se requiere entonces (además de una autoestima sana) para lograr de manera más gratificante y rápida la consecución de nuestros objetivos, metas y propósitos, en la vida?

La respuesta surge cuando comenzamos a cultivar un concepto aparentemente nuevo, conocido como heteroestima, que junto con la ya conocida y trabajada autoestima, nos van a permitir acelerar nuestro desarrollo como personas día a día.

Heteroestima es un concepto relativamente nuevo como término, pero antiguo en su aplicación. Es el amor o la estima que percibimos o le ofrecemos a otros. Si lo tuviéramos que ejemplificar, quizás la parábola del buen samaritano (Nuevo Testamento de la Biblia), donde un ser humano cualquiera ayudó de forma desinteresada a otro, solo por el hecho de pensar que quizás ese hombre desvalido y maltratado pudo ser un familiar o él mismo. Es una buena forma de ilustrar cómo funciona esto de la heteroestima.

En nuestro día a día, solemos toparnos con decenas de personas que no se aprecian a sí mismos. Pero también solemos encontrar personas que no se interesan por nadie. Esto es alarmante, ya que si hay personas que no se quieren y además tienen limitada su capacidad de amar, eso a lo único que conduce es a un estado de aislamiento o desprecio impresionante y en consecuencia a estados de melancolía, depresión o manía.

A muchos, sólo se les enseña a amarse a sí mismos, sin esperar nada de nadie. Esto es una actitud egoísta de por sí. A otros se les educa para servir perennemente a los demás lo cual resulta ser una actitud irresponsable con uno mismo ya que se despersonaliza el ser y solo se vive en función de otros.

Las relaciones son un proceso de interacción basado en la interdependencia. En esta sociedad siempre vamos a necesitar de nosotros y de alguien. Cuando esto de apreciarnos y apreciar a otros comienza a funcionar bien en una familia, en una comunidad o en una organización, las relaciones entre los miembros de esos grupos mejorarán, se comenzarán a apoyar más entre sí y las relaciones de familia, amistad o trabajo se fortalecerán, generando bases firmes para sostener y ayudar a crecer a ese gran equipo.

Recuerda, amarse solamente a uno mismo, puede ser narcisismo. Amar solamente a los demás es una gran irresponsabilidad con nosotros. Lo ideal es amarnos, al mismo tiempo que amamos a los demás. Recuerda aquello que dice la sabiduría ancestral, muchos no son lo suficientemente buenos, simplemente porque no han sido lo suficientemente amados.

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